El viaje lúdico tiene un principio pero el fin nunca se sabe cuándo va a llegar y se aleja cada vez más. Como cuando miramos por la ventanilla del tren y sacamos la cabeza mirando hacia atrás. Todo lo que dejamos se va haciendo cada vez más chiquito, y muchas veces no advertimos la grandeza de lo que nos puede llegar a esperar en la próxima estación.
Veo verdes las paredes que me encierran en mi cubículo cuando el reloj marca las 09.40 y no he podido dormir tranquilamente desde hace unos días.
Entonces caigo presa y soy rehén de una locura que me da rienda suelta a la magia de elecciones no tan misteriosas ni tan escépticas.
(es REAL... el sentimiento TAN-GI-BLE, la locura IN-VI-SI-BLE...)
La mente se asigna su propia carrera, como única participante hoy, y corre sola en pensamientos que divagan... (fueron en búsqueda de los tuyos... se encontraron?)
El aliento cansado, balbucea alguna estrofa, versos... en otro idioma.
Café, justamente tomaba un cortado... - express?- no, de filtro esta vez.
Las diferencias son altamente notorias: la compañía no es la que yo desearía, es la música.... la mesa es el escritorio, las manos son sólo las mías, el lugar no es cálido aunque esté disfrazado de colores que lo intenten vagamente... la calidez no es la de tus abrazos...
Van y vienen aires de jazz, bossa y un tango nostálgico que me sacan de este escritorio y me vuelven a dejar al rato para que entre papel y papel pueda seguir delirando.
Se me arrancan los suspiros y galopa el que vive en el centro, adentro... a la izquierda...
Se des-ga-rran a jirones unas sílabas que alguna vez tenían como destino conformar alguna palabra que ya olvidé.
En ocasiones los objetos me descubren pensativa, los objetos que observo me miran y me hallan absorta en universos (para ellos) desconocidos.
Paso largos momentos intentando darles forma de palabras, de textos, de voces, o quizá de sonidos y perfumes.
Entonces, vuelvo a tirar los dados, me regalan mi número de la suerte...
Pido un deseo...
Me aferro al abrazo que hoy no está, hundo las uñas en mis palmas...cierro los ojos... y pido mi deseo:
Atar el tiempo con una cadena de la suerte, soñando que me lleva cada vez al aroma de tu café, a tus labios en cada sonreir, pero siempre re-gresando a tus brazos, que son y serán mi refugio, por siempre.
*
1 comentario:
Loca te quiero, no estas sola, entre esas paredes estoy yo y todos los que te aman, ahí entre tus ojos grandes
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