(...)
No...no puedes saber todo lo que hacemos el amor
parados
acostados
de rodillas
con las manos
con las bocas
llorando
cantando
y afuera hay de todo... las ventanas dan al aire... y llueve muchísimo aquí y ahora...
(...)
El siguiente texto lo encontré hoy, en uno de mis cuadernos...
Inicialmente iba a formar parte de una carta, pero nunca salió al destinatario...
Y es, a mi parecer, (quizá)la mejor descripción que pude hecho en mi vida...
(es difícil -MUY- poner en palabras lo que se siente...)
No, nadie podría imaginarse jamás lo que significa hacer el amor con vos...
Sentir tus dedos fundiéndose en mi piel, entre mis muslos, encontarme con mi boca saboreando algún exquisito rincón de tu cuerpo...
Deslizamos nuestras caricias quitándonos la ropa, la piel, quedando sólamente el deseo, la pasión...
y no hacemos el amor porque sí y de manera desenfrenada... nuestras almas comulgan poseídas de un deseo irrefrenable, nuestras bocas se buscan, el aliento no espera, nos agitamos, nuestros labios quieren beber del gozo de sabernos una sóla persona...
y nos besamos, nos acariciamos apasianadamente como jamás nadie pudo haber interpretado semejante rol, ni siquiera en una película...
Esto es real.
Nuestras manos, nuestras bocas, hasta nuestros pies se pierden en caricias sutiles y precisas, tiernas y apasionadas... nos exploramos como la primera vez, nos miramos con una adoración que nos deja sin habla...
Nuestras lenguas juegan y navegan a un ritmo perfecto en la calidez del mar que nos une en esos besos apasionados.
Nos desnudamos acariciándonos delicadamente, sintiendo la terzura de nuestra piel.
No soy la mujer de curvas perfectas, pero me siento la fémina más agraciada al ser tuya y sentirme parte de este éxtasis de pasión que nos hace hoy gemir a punto de hacer estallar en un instante el mundo que nos rodea.
Adoro rozar tu pecho con el mío, sentir la calidez de tu piel, observarte por un instante y fascinarme ante la visión de la inmensidad de tu cuerpo... recordando la primera vez que nos conocimos desnudos.
Te disponés a poseerme, sin prisa pero sin pausa, cerrás los ojos y sobrevienen gritos de placer que nos hacen perder los estribos.
Siento el peso de tu cuerpo sobre mí, rodeás mi cintura con tu brazo, te siento fuerte, me siento segura, me estremezco, siento espasmos de supremo placer...
y me encanta sentir el peso de tu cuerpo sobre mí, tu respiración en mi oído mientras te beso el cuello y nuestros pechos se rozan, nuestros muslos conjugan perfectos en movimientos contorneantes... te rodeo con mis piernas, con mis brazos, aspiro una bocanada de aire, pues la marea hirviente de placer alcanza lo más íntimo de mi cuerpo y me quema...
Y pasamos horas haciendo el amor, suspirando, acariciándonos, saboreándonos...
Te aferro aún más fuerte, como para retenerte, retener este momento para que no se nos esfume jamás.
El corazón se me quiere escapar al galope intenso de saberte mío y de nadie más. Apoyás tu cabeza en mi hombro, nuestra respiración poco a poco recupera la normalidad, y estamos tan felices de tenernos el uno al otro.
Acabamos rodeados del vaho del amor, que no es el olor a sexo casual y desgraciado que sólo busca satisfacer una necesidad...
Esto es real, verdadero, y te quiero tanto, tanto...
No..., jamás podrías siquiera imaginar CUÁNTO te quiero...
jamás podrías...
*
No hay comentarios:
Publicar un comentario