21 hs. de un jueves que bien podría ser cualquiera, pero que no lo siento así...no se trata de un jueves más...
Tras cruzar el límite que me despide del exterior, de ese afuera que me dejó unas ojeras bastante importantes hoy, disfruto de una soledad soledosa como hacía tiempo no me sucedía.
Noche de jueves, mamá se junta con sus amistades a cenar y si bien la quiero a mi vieja y bla bla, no hay nada más lindo y tentador que el disfrute de sentir-me solitariamente mía...
Llegar y poner música, MI música...
Sacarme los zapatos y dejarlos en cualquier lado, poner EL sahumerio grutense que no es un sahumerio cualquiera. Cantar bien fuerte ESA estrofa de la canción que puse apenas llegué. No tener siquiera que hablar con nadie, más que conmigo misma.
Acariciar un rato a mi perrita (ella sabe lo que se siente... sí... yo sé que ella sabe...ella me percibe feliz, lo sé...)
Pensar quizá en descorchar el vino ese añejo que había comprado entonces para un cumpleaños. Bailarle a nadie, zapatearle a la vida con las castañuelas del día que va quedando atrás y sintiendo que la noche me extiende los brazos con la plenitud de los sentidos que se me presentan en forma de abanico, de esos que abren las abuelas en las más calurosas tardes de verano.
Y ese re-wind que sobre-viene con las últimas horas vividas hasta ahora...
Recordar las cosquillas que me dieron al pasar hoy por el carrito de garrapiñadas
que está en el parque camino a la facultad, y sentir el aroma mientras se cocinaban
a-fuego-lento (adoro el aroma de las garrapiñadas cuando se están haciendo...)
Subir esos cientos de escalones de la facultad para llegar a des-hora al aula 235.
El entusiasmo que me genera el hecho de saber que tras cruzar esa puerta sin manijas
me espera el debate, la discusión con mi profesor y esos otros llamados "compañeros"...
(Debo confesar que esta materia me abrió una pasión hasta entonces no experimentada
porque si bien muchas veces me he cuestionado el hecho de haber elegido esta carrera y he rezongado, por más que siempre me haya parecido interesante y rica en contenido
(además de útil, claro está) no me había sucedido entonces que me creara este entusiasmo por ir, sentarme, olvidarme de esos demás que están alrededor y abrirme al debate, al inter-cambio, a la discusión... (me encanta...)
El "piensen en derecho, como abogados..." del profesor, me pega una bofetada de realidad y al instante, citando alguna película como ejemplo, entra a dilucidar desde los más engorrosos temas, hasta los mas simplones.
Me divierte que a partir de películas entremos en la realidad y resolvamos casos, desentrañemos los más complejos conceptos y situaciones. Como lo es también el hecho de que a partir de números de colectivos recordemos luego los artículos del código.
20.00hs.Regresar...
Volver con el pasito cansado, el peso de (todoeso) que voy cargando entre libros, apuntes, cd´s, vianda vacía y otros demases...
Cruzar el puente de F.Alcorta, respirar-me entera, sentir cómo el pelo juega con el
vientito veraniego, sonreirle al aire, lanzar un suspiro al más allá, oir el ruido del mundo que pasa por debajo de mis pies, quedarme observando de un lado del puente las luces rojas, del otro las blancas...
el día y la noche
la vida, y...(la más vida...)
Sentirme plena, completa... increíblemente feliz disfrutando(me) de (todoeso)...
Poco a poco, los pasos de mis zapatos rojos se empiezan a oir, y van quedando atrás...
Observo el puesto que rebasando de flores respira la primavera.
Un viejito de boina y pañuelo blanco al cuello ofrece fresias de mil colores (cómo me gustan las fresias...)a todo peatón que pasa por la vereda, nos regala una sonrisa a cada uno y algo dice, pero no lo oigo porque traigo algunas corcheas, negras y claves de sol en los oídos.
Espero para cruzar Pueyrredón (yendo hacia Las Heras) y observo que dos pares de
manitos que iban caminando a la par, se adelantan al 21 y le compran al viejito simpaticón un ramito de fresias multicolores.
Sonrío y agacho la cabeza (gesto muy mío en esos momentos de soledades soledosas hermosas...)
Luz verde.
Cruzo Pueyrredón. Las gentes van y vienen, todos andan apurados...
Me pregunto muchas veces adónde va la gente. Me detengo a menudo a ver qué llevan, y hasta intento - en vano- adivinar cuál será el refugio que esperará por ellos que tan apurados van.
Saludo al quiosquero que ya me conoce porque siempre a la salida de la facultad y antes de ir a flamenco (que hoy faltó) le compro una barrita de cereal e intercambiamos unas pocas palabras. Hoy me preguntó con quién pasaba la primavera mañana, luego soltó un: "qué bonita te queda la corbata..."
22.04
Ahora pienso en un baño de inVersión, velas, alguna esencia para el hornito, música (quizás Norah Jones), un té de durazno, mi pijamas, y dejar que me invada el descanso que mañana el 21primaveral, me va a esperar en Villa Crespo con otro nuevo lápiz para empujar...
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