martes, 30 de octubre de 2007

El sabor solitario de besos acompañados

Los labios com-partidos.
Los brazos que se derriten, se buscan, se esquivan, se chocan, se funden...se dan al encuentro del viento y la savia de un sauce.
La respiración que galopa profunda-mente.

El recuerdo intacto

Los labios que se encuentran, las bocas que juegan, las lenguas enredadas.
El sabor de tus labios en los míos, ya de regreso, ya solitarios.
Los ojos que nos regalan insípidas miradas de intensidades pasajeras.
La fuerza de tus manos al sostener las mías.

La memoria impoluta.

Las caricias protectoras que brindan refugio.
Y de nuevo: el juego constante. Todo se vuelve cíclico...
Mirar al cielo, contar de arriba hacia abajo y llegar de nuevo: a vos, a tus ojos, a la dulzura de tu mirada, a tus labios...
Y a esos besos añorados que se sienten solitaria y melancólicamente acompañados.



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