Ustedes, solitarios por elección, que conocen la diferencia entre estar solos y ser soledosos; que no confunden alegría por multitud ni silencio con no saber expresarse.
Que no dudaron en matar al hastío porque siempre hay cosas por hacer y guardan las nostalgias en frasquitos que destapan cuando necesitan recordar y no para que las tristezas los devore.
Que aprendieron que el amor tiene más que esconder que mostrar, sin que esconder signifique avaricia ni mostrar darse íntegros.
Que blindaron su existir contra la mediocridad buceando en mundos interiores, pero que no oponen resistencia cuando la vida los horada, los quema con los dardos de la realidad.
Que han aprendido a decir no -muy a su pesar- luego de tantos sí desperdiciados.
Que aún pudiendo responder con mentiras a la mentira dijeron la verdad y los crucificaron con sus propias convenciones.
Que saben que poesía puede ser tanto grito o palabra reflexiva a condición de que nazca legítima desde lo verdadero.
Que se niegan a dar a quienes no saben recibir, porque aquellos que sólo esperan dádivas han anulado todo esfuerzo.
Que de tanto apurarse llegaron antes pero mal y de este modo comenzaron a valorizar la espera.
Que se dieron a soñar "sueños posibles" después de dilapidar esfuerzos en sueños irreales.
Que no renunciaron al hombre nuevo por más que otros lo hayan traicionado.
Que entienden que un siglo es sólo una parte de la historia y no toda la histor,a y que hay que dar un paso atrás para dar dos pasos adelante.
Ustedes, únicamente ustedes, son mis iguales.
Rubén Derlis
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