lunes, 15 de octubre de 2007

Noctámbula, des-velada...


Siempre fui de esos seres que se sumergen en la noche y disfrutan de la soledad, el vacío, la tranquilidad y la paz de esa porción del día que no es más que oscura y silenciosa.
Por lo general, no suelo dormir antes de las 2 de la madrugada, me gusta escribir en las noches de lluvia y cuando hay luna (sobre-todo de las llenas), aunque lo hago con las ventanas cerradas y con tintes de luz que ingresa por entre las maderitas que la conforman.
Reconozco que muchas veces e incluso antes de acostarme y ponerme a leer, escribir o simplemente pensar, miro el cielo y trato de imaginar qué cantidad de personas bajo el mismo cielo estarán haciendo lo mismo que yo, o en la infinita diversidad de situaciones y acciones que se estarán dando en simultáneo, es decir: en ESE mismo instante, por personas que conozco e incluso, por las que no.
Al final, termino reparando en que hay más gente durmiendo que despierta. Quizá me gusta la noche porque no me gusta la gente, así que prefiero vivir cuando la mayoría se toma la libertad de morir de manera momentánea.
A mi me gusta andar por la calle de noche sin cruzarme con nadie y viendo carteles iluminados y vidrieras cerradas y bares con unos pocos viejos maltratados que no saben cómo alejarse de la crueldad.
Prefiero el sonido del motor de la heladera al murmullo rutinario de todo un edificio y la velocidad de la calle. La noche es lenta y violenta, pero también minuciosa como un secreto en un cuaderno y como la soledad. Y a mi me gusta escribir sin que nadie me moleste sobre todas esas heridas que, casi siempre, me suceden durante el día.



*




PD: un regalo: http://www.youtube.com/watch?v=XvBT9sqXnew



*


(ahora sí, a dormir...)

No hay comentarios: