La imagen de mi misma escribiendo
es la más reiterada de mi vida.
Si Dios existiera se aburriría
de verme acá sentada,
interactuando exclusivamente
con mis miedos y deseos
sin darle forma a ninguna escena
digna de ser filmada.
Quizás sea por eso que no pasa nada.
Mi apuntador se quedó dormido
entre las bambalinas
de lo que alguna vez debí decir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario