[ abrazo la palabra eternidad y disipo mi pensamiento en cuotas de no creer en el tiempo. corro tras la compra de esa idea, escuchando ofertas de todos los colores. ¿un marco que condiciona socialmente a las sociedades?, no lo sé. quizás sí. ahora bien, si el tiempo no existe, ¿qué es lo que pasa en el medio de la transformación, la mutación de las cosas y los sentimientos? existe algo ahí. no es que quiera refutar la teoría de mis socios ideológicos; quisiera abrazarme a la idea del no-tiempo para siempre y siempre ya condiciona un momento, gobernado por cronos, claro. mi dios es el presente. este tiempo... ha costado lágrimas de sangre, pérdidas irreversibles y dedos juzgones llenos de razón y orden.
amar. obedecer. creer en el tiempo. que es hoy. y no es pasado. y no es futuro. y no configuro mis días con perfume a buenos tiempos pasados... y no espero los buenos que están por venir.
tengo una compañera nueva que me aguanta el corazón en este tipo de tópicos, en un tiempo de muchas preguntas sin respuestas, de pérdidas inminentes, de transformaciones agresivas y mutaciones que no piden permiso. ella no cree en el tiempo. y yo gracias a su premisa, desarrollo mis ideas sanadoras para masticar, tomar agua y tragar lo que está por venir. ]
only god knows. y god, mi dios, el presente, es la energía suprema.
energía su nombre, suprema su apellido.
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