Me dispongo a detener mi voz en la fresca y solitaria noche otoñal que ya me ciñe los brazos con tintes tibios de fidelidad y alianza. Me susurra al oído palabras hermosas que jamás oí y deseo descansar en el regazo de sus párrafos noctámbulos.
De pronto sopla un viento fuerte.
Escucho simplemente los latidos de mi corazón y el silencio que me acompaña alrededor.
Es sorprendente sentir cómo los naipes de la casita que uno iba armando de pronto se ven derribados por ese viento fuerte que sopla y nos deja quebrados tratando de re-armar eso que tanto nos había costado. No es asunto fácil (y duele). Cuesta la vuelta atrás. El volver a intentar. Re-inventarse. Re-estructurarse. (Todo de nuevo).
Un punto aparte y enter.
(los sentimientos atrás...)
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