martes, 15 de abril de 2008

Segunda carta sin enviar.

Acabo de abrir el segundo cajón de mi placard y nunca podrás imaginar lo primero que encontré al revolver entre media y media, calzón y corpiño: las medias que tejió la nonna... te acordás? esas que me regalaste vos ese invierno allá por 2005 cuando hacía mucho frío y yo como siempre, con los pies congelados, andaba por tu casa.
No voy a negar que el hecho de encontrarlas (o que ellas me encontraran a mí) me dejó un poco pensativa y meditabunda. No por las medias en sí, de las cuales ya gozo el calor que me están brindando, sino por todo lo que pasó en este tiempo.
La nonna ya no está más entre nosotros. Vos vivís en la casa de la nonna (que muy bien has reformado). Por fin tenés un amor, aunque esté a unas horas y algunos cuantos cientos de kilómetros. Dejaste tu carrera. Empezaste algo totalmente distinto. Tenés cada vez más gente alrededor. No tenés más la banda. Y así una infinidad de cosas que seguramente yo ya desconozca, pero que te estarán sucediendo.
Yo por mi parte, a veces creo elevarme y observo sentada desde un umbral, cómo pasa la vida cual si fueran escenas de una película en la cual, cada uno es el protagonista de SU escena principal. Obviamente como podrás imaginar, el tiempo no ha pasado sólo para vos, por mí también ha dejado marcas y cicatrices, hojas secas y pimpollos que aún están por florecer.
Sin embargo, y a pesar del tiempo que pasó, esta carta no es ni más ni menos que una manera de agradecerte, ya sin recelos, ya sin rencores, por todo lo vivido y todo lo que aprendí con vos. Para que sepas que nunca olvido y nunca olvidaré...ni a vos, ni a las medias de la nonna... ni el momento en que me las diste.

Y a pesar de todo lo que pasó: GRACIAS te digo hoy.


*

No hay comentarios: