Es lindo tener un escritorio que da justo enfrente a un ventanal donde entra la luz y el ruido de la cuidad...
Donde puedo ver el árbol de la vereda de enfrente y sus -pocas- hojas amarillentas cómo se agitan con el vientito otoñal. La gente que espera el colectivo, y esas gentes que van y vienen -quién sabe adónde-
Disfrutar del cielo en su más extensa amplitud. Hoy diáfano y de un celeste acuarelado (realmente precioso)
Y disfrutar de este mate, con sabor a viernes...
(escuchando: http://es.youtube.com/watch?v=7ZBqFZ5CNiw)
No hay comentarios:
Publicar un comentario