sábado, 24 de mayo de 2008

Viernes a la noche, otra vez.

"de vez en cuando tengo que secarme el dedo porque se moja de lágrimas."


Mientras escucho esa frase recitada por el mismísimo Julio Cortázar en su maravilloso capítulo 32 de Rayuela, sostengo la mirada en el lápiz que recorre este papel y me doy cuenta que el frío de la noche sólo acrecienta una sutil tristeza que intenta pasar desapercibida.
imagino un fuego lindo. de esos cálidos que abraza como una manta bien abrigada en invierno, en esos días que volvemos a casa esperando que alguien nos reciba con un café caliente en mano.


"llorar así es tan tonto..."


no te das una idea lo que hoy necesito tus brazos rodeándome en silencio.
últimamente los viernes me vienen pegando un poco para abajo. no sé bien porqué. quizás hoy no es un chocolate lo que necesite. eso es una virtualidad. hoy necesito un cigarrillo, un disco de Vivaldi y quedarme etérea meditando. sin arrugas. sin humedad. sin besos de placebo. sin sentir las manos adormecidas.

me quedo con la noche y su paso lento. los ojos completamente vacíos de nada y llenos de placer por la búsqueda constante, de (todoeso) que me hace sentir esta pequeña alma calentita.





*

No hay comentarios: