miércoles, 18 de junio de 2008

The crying train

9.45 tren a san isidro, rumbo a posteriores días de aislamiento.
disfónica y con la cabeza adentro de un bombo que no hace más que golpear y sacudrirse fuerte y constantemente, miro alrededor, y observo una lágrima a punto de caer, recorriendo la mejilla de un chico de mirada triste que evadía toda mirada ajena. Y sí, pensé, no sabés cómo entiendo esos momentos, donde sólo querés llorar sin que nadie te vea y sin sentir la presión de miradas extrañas.
Doy vuelta mi cabeza hacia el otro extremo, no quiero incomodarlo... -aunque sigo pensando en él- y veo una señora sentada, con la mirada totalmente perdida a ese afuera del vagón, a ese afuera que no es más que el adentro de uno mismo... y de nuevo, una lágrima recorría su mejilla derecha.
Realmente, me dio curiosidad. Jamás me había ocurrido de viajar en un mismo vagón con tres personas que estuviesen derramando sentimientos. La señora y el chico.
Por dentro, también lo hacía yo.





*

No hay comentarios: