jueves, 17 de julio de 2008




respiro una brisa fresca y reconfortante.
gracias por estar ahí cuando abro una ventanita o el ojo derecho apenas despierto, cuando miro al cielo entre las ramas ahora desiertas de hojas o simplemente disfruto del aire entre vagón y vagón.
los días se respiran tan puros, tan dulces, tan cálidamente lleno de abrazos que me llegan a través de tantas diversas formas...


me hacen feliz. no se imaginan cuánto.


gracias a uds que me hacen (tan) feliz.



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1 comentario:

Anónimo dijo...

La felicidad y la tristeza están dentro nuestro. Lo de afuera, los de afuera, lo liberan.

Es por eso que una tristeza curiosa atropella una tímida felicidad.

menos atropellos, que todo está bien