Es imposible escuchar tango y no recordar tu mirada dulce en cada compás.
El tiempo deja de existir y se escurren los minutos debajo de la puerta.
Imposible es no recordarte a cada instante.
El temor se transforma en las lágrimas que hoy ya forman parte del ayer.
El corazón pide inquieto un abrazo, y ramos de besos.
La angustia sale por la ventana. Y mis brazos van al encuentro de los tuyos, para darte todo el amor que necesitás ahora, más que nunca.
No recuerdo haberte dicho hoy, lo mucho que te quiero.
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