De fierro,
de encorvados tirantes de enorme fierro tiene que ser la noche,
para que no la revienten y la desfonden
las muchas cosas que mis abarrotados ojos han visto,
las duras cosas que insoportablemente la pueblan.
El universo de esta noche tiene la vastedad
del olvido y la presición de la fiebre.
En vano espero
las desintegraciones y los símbolos que preceden el sueño.
J.L.Borges.
Adoro las noches como las de hoy, en las que ese vientito pre-tormenta me sacude el pelo conjuntamente con los pensamientos, conjuntamente con las ideas, con las sonrisas de costado que me nacen espontaneamente, y encontarme así me hace hasta avergonzar de mí misma.
Me vuelan los momentos de los últimos tres días cual diapos. Balance positivo.
Ya no quiero ponerme a pensar, ni siquiera que el pensamiento venga a visitarme por espontaneidad. Le di vacaciones a eso. Al menos por estos días de fiestas que no son de los más agraciados, por lo menos para mí.
(Llueve.)
Me di cuenta que llorar sola, en infinitivo, es querer llorar sin el abrazo del que no entiende por qué. Este secreto de voces graves que no muestro, me hace llorar. Descubro que a otros les llueve peor y guardan otras penas. Me estremece no entender la muerte, la vida, el ciclo de empezar y morir. Y de nuevo empezar. No entiendo cómo puede uno quedarse acá y disfrutar de la cabeza bajo la lluvia. Y pensar que eso es lo más parecido a la felicidad mientras otros llueven de verdad.
*
1 comentario:
Es muy lindo lo de Borges
,
No se como percive un ciego la lluvia. Pero seguro se siente envuelto en ella. Tal vez la imagine como granos cayendo, acunado.
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