Unas veces me siento
como pobre colina
y otras como montaña
de cumbres repetidas.
Unas veces me siento
como un acantilado
y en otras como un cielo
azul pero lejano.
A veces uno es
manantial entre rocas
y otras veces un árbol
con las últimas hojas.
Pero hoy me siento apenas
como laguna insomne
con un embarcadero
ya sin embarcaciones
una laguna verde
inmóvil y paciente
conforme con sus algas
sus musgos y sus peces,
sereno en mi confianza
confiando en que una tarde
te acerques y te mires,
te mires al mirarme.
*
martes, 24 de febrero de 2009
miércoles, 18 de febrero de 2009
Peke...
Mientras escucho un tango, después de haber hablado con vos ya vía internet, viéndote por cámara, no hago más que pensar en todo lo que vivimos... y extrañarte.
veo tu carita ahí, mientras comés el sandwich y me vienen solas las imágenes de cuando jugábamos en el jardín de casa. horas al quién es quién, horas. veranos de carnaval. inviernos de tangram.
las vueltas a casa en el auto de pato, escuchando goyeneche o piazolla. y qué se yo cuántos miles de momentos más. creo que no quiero recordar más para que no sobrevengan ahora las lágrimas nuevamente.
pedirte perdón a la distancia por no haberte querido llamar para despedirme, no sé si sirve, pero no puedo mentirte y seguro me vas a entender. no asimilaré ya nunca jamás las despedidas. para mí van llenas de vacías palabras y cosas que digo
sin demasiado sentido, por traición de mis nervios.
no había música mientras hablábamos recién por chat. es raro porque paso la mayor parte de mis horas con música. sin embargo en ESE preciso momento no. sólo el sonar de las teclas que intentaron contarte sin lagrimear lo último de estos días. decirte lo que me emocionó tu email, como hacía MUCHO no me sucedía.
no lloremos. estás feliz y lo vas a ser cada día más. estoy segura.
mi egoísmo de quererte acá conmigo y extrañarte TANTO, no le hace bien a nadie.
la vida tiene un camino para cada una, y vos ya emprendiste el tuyo. no puedo más que desearte LO MEJOR.
nos despedimos sabiendo que estamos juntas, y que siempre lo vamos a estar.
no me voy a cansar de repetirte que te adoro.
y cerramos todo con un te amo.
*
veo tu carita ahí, mientras comés el sandwich y me vienen solas las imágenes de cuando jugábamos en el jardín de casa. horas al quién es quién, horas. veranos de carnaval. inviernos de tangram.
las vueltas a casa en el auto de pato, escuchando goyeneche o piazolla. y qué se yo cuántos miles de momentos más. creo que no quiero recordar más para que no sobrevengan ahora las lágrimas nuevamente.
pedirte perdón a la distancia por no haberte querido llamar para despedirme, no sé si sirve, pero no puedo mentirte y seguro me vas a entender. no asimilaré ya nunca jamás las despedidas. para mí van llenas de vacías palabras y cosas que digo
sin demasiado sentido, por traición de mis nervios.
no había música mientras hablábamos recién por chat. es raro porque paso la mayor parte de mis horas con música. sin embargo en ESE preciso momento no. sólo el sonar de las teclas que intentaron contarte sin lagrimear lo último de estos días. decirte lo que me emocionó tu email, como hacía MUCHO no me sucedía.
no lloremos. estás feliz y lo vas a ser cada día más. estoy segura.
mi egoísmo de quererte acá conmigo y extrañarte TANTO, no le hace bien a nadie.
la vida tiene un camino para cada una, y vos ya emprendiste el tuyo. no puedo más que desearte LO MEJOR.
nos despedimos sabiendo que estamos juntas, y que siempre lo vamos a estar.
no me voy a cansar de repetirte que te adoro.
y cerramos todo con un te amo.
*
lunes, 16 de febrero de 2009
Hablen, tienen tres minutos...

Hablen, tienen tres minutos
de vuelta del paseo
donde junté una florecita para tenerte entre mis dedos un momento,
y bebí una botella de Beaujolais, para bajar al pozo
donde bailaba un oso luna,
en la penumbra dorada de la lámpara cuelgo mi piel
y sé que estaré solo en la ciudad
más poblada del mundo.
Excusarás este balance histérico, entre fuga a la rata y queja de morfina,
teniendo en cuenta que hace frío, llueve sobre mi taza de café,
y en cada medialuna la humedad alisa sus patitas de esponja.
Máxime sabiendo
que pienso en ti obstinadamente, como una ciega máquina,
como la cifra que repite interminablemente el gongo de la fiebre
el loco que cobija su paloma en la mano, acariciándola hora a hora
hasta mezclar los dedos y las plumas en una sola miga de ternura.
Creo que sospecharás esto que ocurre,
como yo te presiento a la distancia en tu ciudad,
volviendo del paseo donde quizás juntases
la misma florecita, un poco por botánica,
un poco porque aquí,
porque es preciso
que no estemos tan solos, que nos demos
un pétalo, aunque sea un pasito, una pelusa.
J.Cortázar.
*
lunes, 2 de febrero de 2009
música para los ojos
son las diez de la noche.
bien podría estar haciendo alguna de las cosas que quiero hacer siempre que estoy en el trabajo y no puedo: leer, hacer mis flores, escribir mails.
pero me tiemblan los brazos.
mis ojos tienen ganas de que les ponga música.
en mis oídos repercuten palabras de mails que me abrazaron estas últimas semanas.
y me pongo a escribir, porque nunca abandono esta vieja costumbre de escribir.
porque la extraño, por más que sólo sean unos minutos, o tal vez segundos.
en la compañía de escribir despliego mis alas para volar por otros aires.
los pensamientos suben escaleras, se arrojan al vacío, algunos se convierten en cadáveres, otros... felizmente nacen.
y los caminos se abren, las puertas dejan entrar un vientito fresco y renovador. y juntos nos soltamos el cabello.
los dedos se me escapan de las manos. van al cielo, buscando abrazos de quienes están allí.
y el cielo es tan grande... no puedo mirar todo ese azul sin dejar de impresionarme. las nubes me ayudan, aunque una a una, se van escapando sigilosamente, huidizas.
*
bien podría estar haciendo alguna de las cosas que quiero hacer siempre que estoy en el trabajo y no puedo: leer, hacer mis flores, escribir mails.
pero me tiemblan los brazos.
mis ojos tienen ganas de que les ponga música.
en mis oídos repercuten palabras de mails que me abrazaron estas últimas semanas.
y me pongo a escribir, porque nunca abandono esta vieja costumbre de escribir.
porque la extraño, por más que sólo sean unos minutos, o tal vez segundos.
en la compañía de escribir despliego mis alas para volar por otros aires.
los pensamientos suben escaleras, se arrojan al vacío, algunos se convierten en cadáveres, otros... felizmente nacen.
y los caminos se abren, las puertas dejan entrar un vientito fresco y renovador. y juntos nos soltamos el cabello.
los dedos se me escapan de las manos. van al cielo, buscando abrazos de quienes están allí.
y el cielo es tan grande... no puedo mirar todo ese azul sin dejar de impresionarme. las nubes me ayudan, aunque una a una, se van escapando sigilosamente, huidizas.
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