Reír por reír.
Sonrisas en las fotos, en la cama, en la mesa, en el baño, a los lejos en la calle.
El encuentro.
Reírse de frente, muy cerca.
Desnudos completamente o en remera.
El desayuno lleva risas.
La cena lleva risas, pero menos porque ya están cansados del día que llevan encima.
Y la noche los acuesta en la cómoda cama de nubes.
La última mirada del día tiene una sonrisa antes de apagar la luz.
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