Arrancar el dolor directo desde la raíz y tirarlo al vacío como si nada importara.
El silencio se vuelve i n m e n s o. El corazón sale del pecho y grita. El mundo se desintegra. Ideas, deseos, proyectos, esperanzas y todo lo que puede conllevar una expectativa finalmente se derrumban. Las uñas se hunden en las palmas, apretando el dolor. Ya nada puede cambiar. No hay regreso, nada puede volver atrás. Ni siquiera para un adiós infinito.
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