martes, 23 de marzo de 2010

Rainy inside*

No pudimos haber tenido una mejor despedida.
Ya no existe el adiós infinito. Fue concreto y tuvo su lugar.
La vida y la naturaleza en su elixir fueron más que sabias y no pudieron haber dispuesto mejores circunstancias para darle fin: lluvia, silencio eterno y miradas que eligieron desencontrarse.
Adiós infinito cortejado por ESE silencio eterno y ESA lluvia de miradas vacías que nadie reconoció.
Quizá algo nos cruce en otro momento, quién sabe... pero yo ya entendí muchas cosas. Vos mientras tanto, seguí caminando con tu andar tan particular que yo definitivamente no necesito más de tus alas para volar.


*

No hay comentarios: