Una caja llena de emociones, sentimientos y matices de colores. Acrílicos, crayones, pinceles, revistas, y papeles. Cosas que en algún momento mutan a otras formas.
Mails, tarjetas, postales, abrazos y felicidades. Sorpresas para otros y también para mí. Palabras de amor. Noticias que emocionan. El otro día leí que "diciembre es el viernes del año" y me pareció bastante acertada esa forma, debo admitir que me dejó pensativa...
Algo me inquieta con los "fines de año" no sé bien qué es lo que se termina y qué es lo que empieza, hay un metamensaje, algo subliminal.
Extrañar nunca es finito, es inconmensurable e inevitablemente una sensación difícil de explicar que se disputa a puñaladas con el dolor de no poder evadirla...pero afortunadamente, estamos y vivimos y podemos sentir y extrañar y abrazar y expresar...y somos capaces de disfrutar del hoy y de todas aquellas pequeñas cositas que nos hacen felices día a día y de esos seres preciosos que van creciendo y aprendiendo y reímos con ellos, nos emocionamos, nos ilusionamos, y volvemos a un resurgir impensado y mágicamente maravilloso.
No sé bien qué es lo que termina y qué es lo que empieza, ya no hago balances ni pienso qué gané y qué perdí año tras año, sólo me dedico a vivir minuto a minuto y disfrutarlos como únicos que son. Lo demás, viene solo.
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