el sabor dulce del acordeón me hizo volver el alma al cuerpo. con los pies descalzos y el corazón descubierto. la tierra mojada después de la lluvia y el aroma a café de la mañana. y otra vez los dulces acordes que me hacen resquebrajar en llanto de emoción. pero qué lindo es vivir para poder disfrutar de estas sensaciones. agradezco a la vida cuando siento la piel de gallina y me dan palpitaciones al ritmo de cada acorde de paz y felicidad. me enamoro una y otra y otra vez de la música y las letras que me llenan de vida y de luz tan plenamente y me hacen volar sin escalas a dimensiones inmaculadas.
(adentro y alrededor: sólo hay felicidad)
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