jueves, 27 de diciembre de 2007

ver-sen-tir-des-per-tar (una vez más...)



[ despertaron mis sentidos una vez más. A vibrar a flor de piel. A vomitar en soledad sensaciones que jamás serán transmitidas. Un radar que busca señal. La vida dice hola. La existencia me saca la lengua y me me mira con cara burlona... ]



CLICK!



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martes, 25 de diciembre de 2007

Primer plano...



[ el primer plano me perfuma la vida, de realidad. Un sin fin de formas cálidas, suaves y hasta gestualmente transparentes, caminan acechando cualquier tipo de escena establecida en mí. La película rueda. La secuencia repetitiva de fotogramas corre. El instinto toma ventaja en un primer momento. Hasta ahí llegó. La botella de corcho DEBE pasar a un segundo plano. No es que quiera esquivarte, pero ya lo sabemos todos... no queremos tener miedos. ]

Un destape de realidad. 1ºplano.



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martes, 18 de diciembre de 2007

Quiero...

Acostarme en el pasto con vistas al cielo.
Escuchar el silencio absoluto.
Poder dormir infinitamente.
No tener más fiebre.
Despertarme en los brazos de un hombre que me quiera.
Recibir una mirada profunda, un abrazo eterno.
Un vestido que ví en Av.Santa Fe.
Caminar en la arena.
No tener que escuchar tantas pavadas ni tantos problemas.
Acariciar a la persona que amo.
Que me crezca más rápido el pelo.
Creer que el amor es la revolución, sin edades ni condiciones.
Ser más ingenua.
No ser tan estúpida.
Conservar sólo los buenos momentos.
No tener que sufrir.
Mudarme.
Irme lejos y YA mismo de acá.
No extrañar.
Poder comprarme el collar que ví en la feria a $18.-
Que no me duelan las despedidas.
Que no se siga muriendo la gente que quiero.
No estar más triste.
Poder volver a llorar.
Y que no duelan tanto los días.




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martes, 11 de diciembre de 2007

Something hurts inside...

A menudo me doy cuenta que recordar el dolor cuando ya prácticamente se estaba olvidando, me hace caer en la conciencia de que las arrugas no se borran con las yemas de los dedos y cualquier ventizca que ronde por la ventana del que vive adentro, en el centro, se adueña tan imperceptiblemente de (todoeso) que alguna vez creí tan inocentemente haber olvidado.




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martes, 4 de diciembre de 2007

Revolución del sentir...

Caminando, después de un día no del todo bueno, me encontré con el violín y el piano. Estación Carlos Gardel.
Lo reconocí. Le hablé. Es el violinista que hace años tocaba en la peatonal de Villa Gesell en un cuarteto de cuerdas y oboe que deshacía mis sentidos. Creo que yo tenía doce o trece años. La chica del oboe era la hija de un amigo de papá. Sonaban simplemente INCREÍBLE...
Hoy, años después, el re-encuentro. Volver a escuchar esos acordes en manos de quien AMA tanto ese instrumento que ni hace falta mirarlo para darse cuenta. Es impresionantemente in-descriptible lo que me transmitieron desde que iba subiendo las escaleras desde el subte hasta la entrada al shopping.
Me dí, una vez más, cuenta de que lo que realmente me moviliza y emociona de punta a punta es la música armoniosa de un violín. Todo era paz. La gente caminaba alrededor, casi sin percibir la magia. Pero la magia no se esfuma. Pasaban casi inadvertidos. Sólo unas pocas miradas fueron dignas de acompañar semejante obra.
Esos son los momentos en los que me enorgullezco de que exista la música que me hace vivir, que me hace vibrar y que me hace recordar que se puede olvidar en tan sólo unos acordes, el mal día que se pudo haber tenido.
El sepia deja de ser sepia y los colores fluyen al son de cada nota. Cierro los ojos. Alrededor todo deja de existir. Sólo cobra forma lo que voy sintiendo con cada quinta, con cada abrazo a ese violín que quizá ya haya olvidado de poder tocar.
Melancolía. Orgullo. Emoción. Recuerdos. Amor. Vibraciones. Sentir.
Es TANTO lo que da. Es DEMASIADO lo que fluye, lo que me genera.
Entonces cruzamos unas palabras, recordamos esos viejos tiempos de la peatonal, de mi viejo, cuando pasábamos horas escuchándolos los tres juntos... mi vieja, mi viejo y yo. Le dí las gracias porque creo que, inconcientemente, fueron los precursores de mi amor por esa música, por la paz que me transmitieron, por el amor a ese instrumento.
Me enorgullezco, me enorgullece que todavía exista la magia del sentir, la revolución de los sentidos y que aún hoy los recuerdos no sólo sean sinónimos de melancolía... sino que sean lágrimas de felicidad las que fluyan por la emoción de que la música, sigue siendo lo que me hace vivir día a día.




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Yacen adormecidas las palabras que resuenan en los ecos de cada latir...



[ y el corazón me suplicó que te buscara y que le diera tu querer... y ahora que estoy frente a tí, parecemos ya ves, dos extraños... perdón si me ves lagrimear, los recuerdos me han hecho mal. ]



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